COLUMNA-CONGRESO-ANFITIOCNICO

Columna del Comandante Antonio García con su habitual «Nota Semanal» para el Canal de Telegram.

En este nuevo año, 2026, estamos a dos siglos del Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por Simón Bolívar, y Nuestra América está llamada a mirarse en el espejo de su historia para decidir si continúa sometida a un orden imperial de humillación o si retoma, con dignidad insurgente, el camino de la unidad, la soberanía y la justicia.

El Congreso de 1826 no fue un gesto protocolario ni una ingenuidad diplomática: fue una estrategia geopolítica emancipadora, concebida por Simón Bolívar para impedir que las nacientes repúblicas cayeran, fragmentadas, bajo nuevas formas de dominación que ya se avizoraban.

El contexto histórico no puede olvidarse. Mientras Bolívar impulsaba la confederación de repúblicas libres, Estados Unidos proclamaba en 1823 la Doctrina Monroe, síntesis temprana de un proyecto imperial que, bajo el lema “América para los americanos”, buscaba subordinar el continente a sus intereses. Bolívar lo comprendió con lucidez que hoy estremece. No se trataba solo de liberarse de España, sino de evitar que un nuevo imperio, más joven y voraz, ocupara su lugar. Por eso advirtió en que la independencia sin unidad y voluntad de lucha sería una derrota diferida al futuro.

En la Carta de Jamaica (1815) Bolívar llamó formar una sola nación en el Nuevo Mundo, y en la convocatoria al Congreso de Panamá señaló en que la unidad no era una opción ideológica, sino una condición histórica de supervivencia.

Bolívar no fue ingenuo respecto a Estados Unidos. El 5 de agosto de 1829, en su célebre carta al Coronel Patricio Campbell, lanzó una advertencia que hoy resuena como profecía cumplida: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”.

No es una frase aislada ni un exabrupto retórico; es la conclusión de una lectura temprana del expansionismo, del tutelaje político, del control económico y militar que, con el paso de los siglos, se convertiría en doctrina, intervención, bloqueo, golpe de Estado y saqueo sistemático.

La propuesta del Congreso Anfictiónico era clara, defensa común, cooperación y soberanía compartida. Bolívar entendía que sin una arquitectura regional propia, América Latina quedaría expuesta y a merced de los imperios.

Por eso su pensamiento vincula de manera indisoluble tres categorías fundamentales: justicia, unidad y soberanía. La justicia es el objetivo supremo de la república; la unidad es la clave para hacerla posible; y la soberanía es el suelo material sin el cual la justicia es una palabra vacía. Objetivos que solo pueden alcanzarse con la lucha y sin claudicaciones.

ESCUCHAR Y COMPARTIR AUDIO DESDE AZURACAST

Hoy, cuando el imperialismo estadounidense pretende mantener su decadente hegemonía con la «Nueva Estrategia de Seguridad» sustentada en la «razón de la fuerza» y la expansión del militarismo con guerras híbridas, sanciones económicas, captura corporativa de los Estados y devastación de los territorios, el Congreso de Panamá deja de ser un episodio del siglo XIX para convertirse en una tarea inconclusa del presente. La fragmentación de Nuestra América no es casual: es la aplicación de una estrategia que se prolonga en el tiempo para impedir que los pueblos decidan su propio destino. No hay otra opción que la unidad y la lucha.

Ranpal «Comunicación para la emancipación popular».
Bogotá viernes 02 de enero 2026.
¡Palestina Libre!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *